¡Spacewar!
El primer videojuego ampliamente compartido, escrito por diversión en una máquina de 120.000 dólares jamás pensada para jugar.
El objeto
¡Spacewar! es un duelo para dos jugadores de naves en órbita alrededor de una estrella, escrito en 1962 por Steve Russell y sus amigos en el MIT para la nueva minicomputadora PDP-1. No había razón comercial para construirlo. Existió porque la máquina lo hacía posible y quienes la rodeaban no pudieron resistir descubrir qué era capaz de hacer.
El Tech Model Railroad Club
La PDP-1 vivía entre los estudiantes del Tech Model Railroad Club del MIT, la sala donde la palabra hacker adquirió su sentido original: no un criminal, sino alguien que perseguía un dominio ingenioso y gozoso de un sistema por sí mismo. ¡Spacewar! fue su prueba de toda una forma de relacionarse con las computadoras.
Por qué importa
El juego se regaló. El código fuente viajó con las PDP-1 a otros laboratorios; los jugadores añadieron gravedad, un campo de estrellas realista e hiperespacio. Abierto, colaborativo, mejorado por todo aquel que lo tocaba — software como oficio compartido y no como producto custodiado. Décadas antes de que el «código abierto» tuviera nombre, ¡Spacewar! ya lo practicaba.
También sembró una industria: Nolan Bushnell lo jugó de estudiante y luego fundó Atari.
La lección que liberó
Las cosas más trascendentes construidas con una herramienta poderosa suelen ser aquellas para las que nunca fue diseñada. La curiosidad, no la especificación, revela lo que una máquina realmente es. Los hackers del TMRC comprendieron que el acceso a una computadora no servía a la productividad, sino al descubrimiento.
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